El primer Circo de Oviedo: Circo Lesaca

 

Plácido Lesaca Dopico (1826-1895): Madrileño de nacimiento y carbayón de adopción, aparece descrito en el Boletín Oficial de Oviedo[1] como de estatura regular, pelo negro, ojos marrones, barba poblada, cara redonda y buen color. Sus ideas progresistas motivaron que fuera desterrado de la capital del Reino y aproximadamente en 1860, a la edad de 34 años, llega a Oviedo dispuesto a “buscarse la vida”. Una de las sus primeras iniciativas es, según anuncio publicado en 1864,  Trasportes Mensajerías de Plácido Lesaca  y Compañía, empresa de carruajes que con destino a Madrid salen de Oviedo todas las semanas y admiten pasajeros y cargamento de todas clases para todos los puntos de dicha línea y demás capitales de España en que tienen correspondencia los ferrocarriles. Los viajeros a Madrid emplearán en todo el camino noventa horas. En 1865 se hace con la subasta del servicio del correo de Oviedo a León, abonando 70.000 rs; aunque, como leemos en la edición de La Joven Asturias del 2 de mayo de ese año, resultan excesivas las quince horas y cuarto fijadas para recorrer la línea, cuando la silla-correo no tarda más de trece. Plácido también fue  guarda-almacén de efectos estancados, cargo que a la larga le traería muchos quebraderos de cabeza en forma de demandas y juicios. Participa activamente en los sucesos ocurridos durante la Revolución de Septiembre de 1868, integrado en la Milicia Nacional como jefe de una compañía que se enfrentó a las fuerzas carlistas.

 Es en 1875 cuando Plácido decide construir un circo de madera, para lo que alquila un solar que pertenecía a la huerta del Duque del Parque, en la plaza de Daoíz y Velarde, detrás del caño del Fontán y donde hoy se alza el portón de acceso a la cochera del Palacio del Marqués de San Feliz. “La prestigiosa Compañía Ecuestre de Díaz lo inauguró. En ella figuraba el joven portugués Enrique Díaz, quién, años más tarde alcanzó fama insuperable como adiestrador de caballos y artista ecuestre muy ponderado. Esta compañía cosechó en Oviedo muchos afectos y amistades, pues durante aquella permanencia fueron muchas las señoritas ovetenses que, por las mañanas, acudían a la pista de Lesaca a recibir lecciones de equitación que solían dar padre e hijo, separadamente[2]”. En el Circo Lesaca también se celebran bailes, representaciones teatrales, peleas de gallos, mítines políticos y reuniones de interés general como la que se convocó en julio de 1880 para organizar la protesta contra la reforma del trazado del ferro-carril y donde, ante las 2.000 personas asistentes, dirigió unas palabras, entre otros oradores, Leopoldo Alas Clarín.

 Durante las fiestas de San Mateo, además de su farándula habitual, desplegaba un teatrillo complementario con más espectáculos. Según recogen las crónicas, bajo su carpa de telas y maderas pasaron famosas de la época: “Se anuncia la venida á esta ciudad de la renombrada artista Miss Perina, verdadera rival y única competidora de Miss Leona. Por un prospecto repartido con profusión al público, conocemos su vida, su carácter, su educación y la descripción detallada de su hermosa figura: por cierto que esta es interesante: cara oval, ojos de expresión indefinible; boca siempre entreabierta por graciosísima sonrisa, nariz aguileña, abundantes cabellos; cuello redondo y alabastrino, pecho turgente y de ebúrnea blancura y pies diminutos y bien formados. Habla el francés, el italiano, el inglés y el castellano, y tiene diez y ocho años de edad. Ya estamos deseando verla”. El número principal de la hermosísima equilibrista Miss Perina consistía en lanzarse a lo largo de un cable tendido desde lo alto sujetándose tan solo con una argolla. También actuó en el Lesaca el clown Filipucci, de arrogantísima figura y tan cuidada elegancia que despertó más de un sueño de amor en las lindas espectadoras que acudían a reír sus gracias.

 

La Compañía Velocipedista Troupe Ancillotti, espectáculo gimnástico y acrobático dirigido por Edoardo Ancilloti, también hizo las delicias de los ovetenses en el circo Lesaca. Entre el personal de esta compañía figuraban, además de elegantes señoritas velocipedistas, el notable artista que hacía trabajos prodigiosos en el velocípedo con solo una rueda y sin manubrio, Ugo Ancillotti,… y la mujer pez.

 

     Enfermo, con muchos problemas económicos y judiciales, Plácido retorna en 1882 a Madrid abandonando el circo para ocupar un modesto empleo en el Ayuntamiento de la capital del Reino, donde fallece en mayo de 1895, a la edad de 69 años. Según cuenta Emilio Cepeda, la necrológica a él dedicada en El Carbayón del 17 de Mayo de 1895 finalizaba con estas palabras: Y puede decirse que llevó resignado y con dignidad las contrariedades con que, en sus últimos días, le probó la suerte”.

 



[1]Don Francisco Vicario y Hervoso, Juez de primera instancia de esta ciudad y su partido. Por la presente requisitoria cito llamo y emplazo á D. Plácido Lesaca, vecino que fué de esta ciudad para que en el término de treinta días contados desde la inserción de este edicto en el Boletín oficial de esta provincia, comparezca en este Juzgado á exponer sus descargos en la causa criminal que contra el mismo se instruye por estafa á la Hacienda de doscientas cuarenta y seis mil doscientas ochenta pesetas con sesenta y cinco céntimos: bajo apercibimiento de que de no verificarlo será declarado rebelde. Asimismo ruego y encargo á todas las autoridades civiles y militaros procedan á la busca y captura del D. Plácido Lesaca, y caso de ser habido le conduzcan con las seguridades necesarias á la Cárcel de este partido y á disposición de este partido; advirtiendo que las señas personales del D. Plácido son las siguientes: Edad cincuenta y cuatro años. Estatura regular. Pelo negro. Ojos idem, Nariz regular. Barba poblada. Cara redonda. Color bueno. Dado en Oviedo y Noviembre diez y nueve de mil ochocientos ochenta. =Francisco Vicario.

 

[2]  Texto de Emilio Cepeda en el blog El Cañu del Fontán, de Juan Guerra Madrigal.

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0