La Paloma.  Solera para Oviedo desde 1900

Anacleto y María, padres de Arturo Calzón, el fundador de la famosa peluquería Calzón, ya tenían un bar en Puerta Nueva antes de establecerse en la calle Arguelles bajo el nombre de “Taberna de Anacleto y María”. Según nos dice Luis Arrones en su biblia hostelera, unos seis años más tarde, en 1898, ceden el local a Casillas, guarnicionero, quien lo utiliza para su actividad, pero conservando el mismo aspecto: el mostrador de madera, los estantes para las botellas tras él, y el suelo también de madera. En 1900 se hace con el traspaso un canónigo conocido como “El Palomo”; de ahí podría venir el nombre del establecimiento, aunque Arrones apunta que tal vez el apodo no era anterior, sino que habría surgido como consecuencia de ser el propietario de “La Paloma”, nombre con el que lo abre nuevamente como taberna. Aunque ahora nos resulta extraño que un sacerdote regentara este tipo de negocio, al parecer en esos años se consideraba normal. Oviedo contaba con un numeroso censo de clérigos; y muchos de ellos eran asiduos a bares y cafés, tal como veíamos al recordar el Café Suizo, llamado “el café de los curas” durante el periodo en el que su propietario era Juan Stampa. Y es precisamente a otro de ellos, don José María Fernández Núñez, a quien el Palomo traspasa La Paloma. Poco después cambia otra vez de dueño; en este caso dueña, doña Josefa Ordóñez, quien compra los dos pisos del edificio para ampliar el negocio, que pasa a ser taberna, casa de comidas y fonda. En 1914, Faustino del Llano, Manuel Rubio y Ángel Menéndez toman el traspaso, dando impulso al negocio con la compra de tres barriles, con capacidad para 500 litros cada uno, con solera de vermouth (por entonces se escribía así) del año 1900. A partir de entonces, el vermut solera es seña de identidad del establecimiento. En 1954 fallece Evaristo y su viuda, Carmen Alba, se asocia con su cuñado José del Llano, quien a su vez fallece en 1973. Carmen queda entonces con sus hijos al mando del negocio. Por cierto, tanto Faustino del Llano como sus hijos eran naturales de Mallecina, concejo de Salas, al igual que don José María Fernández, el segundo canónigo que había regentado el negocio. También de Mallecina procede Ubaldo García, un rapaz de 12 años que en 1947 se incorpora como aprendiz, reclamado por los hermanos del Llano. Años más tarde Ubaldo, ya casado con una Orfelina, se independiza y abre el Bar de la Casa Sindical. Ahí estaba el matrimonio cuando el 30 de diciembre de 1974 Vélez anuncia en La Hoja del Lunes el cierre de La Paloma. Ubaldo no quiso que el negocio en el que había crecido como hostelero y como persona despareciera, así que él y Orfelina compran las barricas de vermut y el 12 de agosto de 1976 resucitan La Paloma en la calle Independencia, donde permanece desde entonces.

 


LA HOJA DEL LUNES  30 de Diciembre 1974

 

Con la desaparición de La Paloma, Oviedo pierde uno de los últimos establecimientos que daban carácter a la ciudad

 

Hace pocas fechas la agencia “Efe” nos daba la noticia: Un hotel de Sevilla será explotado por el Ayuntamiento al no poder sus dueños seguir con su propiedad. El Ayuntamiento de Sevilla, teniendo en cuenta el prestigio que para la ciudad tiene el referido hotel, se hace cargo del mismo. En Oviedo estamos muy preocupados con la denominación de la provincia —Asturias y Oviedo— mientras en la ciudad van desapareciendo todos los establecimientos que dan un carácter a la capital. Ahora es el bar La Paloma el que cierra sus puertas. En menos de diez años fueron otros muchos los que dejaron sus actividades, casi todos para convertirse en bancos. Con el adiós de La Paloma puede decirse que Oviedo pierde uno de los últimos establecimientos de este tipo que quedaba en la ciudad. Ya no tenemos los ovetenses donde ir a tomar el mejor vermut. Hace pocas fechas en una ciudad levantina y en una reunión, un matrimonio comentó al saber que uno de los presentes era de Oviedo “¿Usted es de Oviedo? Si, nosotros conocemos mucho Oviedo, ¡Qué hotel el Principado, cómo se come y qué bien sirven! y La Paloma, en La Paloma tomamos con unos amigos el mejor vermut de nuestra vida”. A nosotros la única esperanza que nos queda es que en el banco que ocupe los locales de La Paloma conserven la solera de ese vermut que no debe desaparecer.

 

VELEZ

 


 

 

 

 

Ubaldo, jubilado hace unos años, ahora vive retirado y es su hija Carmen la encargada de suministrar solera, tanto a los carbayones, como a los turistas que, como en el caso del matrimonio citado por Vélez, vienen a Oviedo para beber el mejor vermut de su vida.


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Comentarios: 4
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